Mariví se la encontró rondando por una rotonda que hay cerca de su IES, es decir, entre Almassora y el Grao de Castellón. Imaginad su situación: Todos los días observaba al pobre animalillo peleando por entre los coches, esquivando motos y sobreviviendo, porque Lucera es una superviviente.
Las primeras semanas se notaba que acababa de parir, le colgaban las mamas y ponía expresión de desespero (quizás preocupada por sus cachorros, que acabó perdiendo) El caso es que Mariví se apiadó de su situación y -a pesar de que no pudo hacerse con el animal- comenzó a frecuentar un parque situado en las inmediaciones, donde dejaba comida a la pobre perrilla con regularidad. Unas veces el plato aparecía devorado, en otras pasaban varias jornadas hasta que el pienso desaparecía. Y nunca tenía la certeza de que lo apurase su destinataria.
Hace cosa de un mes la situación de Lucera cambió radicalmente. Acudiendo hacia Castellón nos topamos con ella, raquítica, cojeante y herida. No pudimos resistirnos más y logramos que el pobre bichillo nos siguiera, así que la metimos en el coche y la llevamos para casa. Para que entendáis su desesperación: Permaneció el fin de semana sin apenas moverse, sentada en un cajoncillo de trapos improvisado sobre la marcha, como temiendo por un pasado que se dejaba atrás.
Un par de días más tarde la llevamos a Sandra, nuestra veterinaria, quien certificó que Lucera padecía diversas contusiones graves producidas por encontronazos con coches. Tenía la pierna delantera partida y la cadera hecha polvo. Pero lo peor de todo es que ambas lesiones eran muy viejas y habían comenzado a soldarse en medio de una malformación que únicamente producía dolor al pobre animal.
Además de esto resultó que Lucera estaba afectada por una invasión de quistes en la piel, dolorosas verrugas que conseguimos extirparle tras una costosa operación.
La perra tenía chip y nos pusimos en contacto con su dueño, que resultó ser un cazador desalmado. Se le había "escapado", aseguró, aunque nosotros tenemos otra teoría: la abandonó a su suerte cuando se hartó de hacerla criar y someterla a todo tipo de vejaciones durante años. Sólo quería a Lucera para cazar, pues cuando le explicamos que estaba coja y que jamás volvería a correr decidió desentenderse de ella. Le daba lo mismo sacrificarla que abandonarla de nuevo, pero como lo último está prohibido por ley -y el cazador no era tonto- decidimos quedarnos con ella, sabedores de que le habría pegado un tiro en la cabeza o algo peor.
Desde entonces Lucera vive en nuestra casa. Se lleva muy bien con Krispa y Lomper porque es una perra muy simpática y dulce. Resulta ideal para hacer compañía a una persona mayor que necesite un buen amigo. Es educada, aguanta lo que le echen y casi no da guerra.
Escribo este mensaje porque estamos enamorados de ella y se merece ser feliz. No creo en los milagros, pero pienso que el mundo está lleno de gente buena (aunque en ocasiones parezca lo contrario) Mariví y yo la tenemos en casa en acogida, pero si conocéis a alguien que pudiese adoptarla sería genial.
¡Gracias a todos!
4 comentarios:
He puesto un enlace en mi blog.
Le deseo suerte, y al cazador nada malo...bueno si, que dufra durante unas horas el dolor y la desesperación de la pobre. Saúdos meu, teneis un gran corazón
Well done!........................................
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