Traiguera-Chert (Castellón) 10.000 a.C
Ya lo decía Aristóteles: Somos animales sociales, necesitamos a los otros para existir.
Mucho tiempo antes de que estagirita iluminase a los alumnos del Liceo habían maestros que compartían su sabiduría bajo la luz de la luna, desde el calor de una hoguera, en la oscuridad de la noche, cuando la tribu nómada se reunía para reposar las hazañas y curar las desdichas de la jornada.
Era ese el momento del día en que los rituales y las historias se hacían potentes, cobraban vida. El momento en que los espectadores reflexionaban sobre sus actos y aprendían de sus errores gracias a la sabiduría consuetudinaria, al acervo colectivo de sus ancestros, sublimado en los cuentos que contaba el chamán. No se si la vida por aquel entonces, hace la friolera de 12000 años, era más fácil. No se si la gente era más feliz o si sus rutinas diarias les atenazaban como a nosotros. Eso si: estoy completamente suguro de que todo era mucho más sencillo.
Del mismo modo, supongo que en algún momento uno de estos cazadores/recolectores primitivos debió desarrollar sensibilidades artísticas y (como uno de nuestros alumnos cuando se aburre en clase y comienza a dibujar batallitas en hojas sueltas de la libreta) decidió plasmar cuál era su estilo de vida por medio de pinturas reflejadas en roca, situadas en abrigos inaccesibles con clara intencionalidad ritual.
El caso que nos ocupa se encuentra situado en uno de estos parajes: El barranco de la Valltorta (Castellón) Se accede a él por una vaguada situada tras el precipicio, con la cañada por donde circula la caza cerca de 50 metros más abajo. La vista desde ahí arriba es expectacular, no sorprende que los antiguos habitantes decidieran otorgar al lugar de una especial simbología.
Sin embargo, acaparan nuestra atención otro tipo de detalles: Los ciervos, los caballos, los cazadores, las danzas, los uros, los arcos, las flechas... Es sencillo hacerse una idea acerca de los métodos que utilizaban sus pintores para atraer a las piezas. Podemos otear incluso la especial relación que mantenían con el medio ambiente y rastrear rasgos antropológicos similares a los de otros pueblos primitivos. Todo ello de una manera tan sencilla como pasmosa. Los hombres de la prehistoria carecían de alfabetos escritos, siquiera cuneiformes. En su interés por pasar a la posteridad y reflejar los entresijos de su estilo de vida no les quedó otra que dibujar cómics.
Estuve en la zona con alumnos de Primero de ESO hará cosa de dos años y les propuse una actividad interesante. Todos sabemos lo dificil que es mantener la atención de los chavales (y mucho más en un entorno tan sublime como el Barranco de la Valltorta), así que los senté a todos ante la reproducción a escala real que se encuentra situada en el Centro de Interpretación y les pedí que describieran en sus libretas lo que veían allí.
Curiosamente la mayoría de ellos optó por contar una historia en la que los cazadores se apostaban en las alturas, acorralaban a los ciervos y repartían sus trofeos entre la tribu. Había quien se detenía en detalles como el tipo de armamento, lo estilizado de las figuras (donde aparecen hombres y mujeres realizando actividades muy parecidas) e incluso la presencia de especies animales que ya no se pueden encontrar en la península ibérica (a todos les impresionó el caso de los uros, esos bueyes henchidos con enormes cornamentas)
Dos jornadas más tarde, ya en el aula, realicé con ellos otro ejercicio, esta vez con tintes hermenéuticos. Traté de que se situasen en el lugar de un chaval que comienza a iniciarse en los secretos de la caza, un chaval que vivió en la Valltorta hace 10000 años. Les propuse la creación de una especie de guía que explicase cómo proceder, cómo convertirse en un guerrero hábil y fuerte. Aqui la respuesta de los diferentes grupos donde llevé a cabo la experiencia fue unánime: todos dibujaron un cómic, prueba más que suficiente para demostrar que las propiedades didácticas de la narrativa gráfica llevan entre nosotros desde mucho antes del nacimiento de los tebeos modernos.

3 comentarios:
Yo de Chert sólo recuerdo la destilería en la que estuvimos y me tuve que beber tres raciones de cada licor... No recuerdo nada más. Jajajaja
http://thehorrorfc.blogspot.com/
Excelente entrada. Que ganas de ver cómo sigue esta serie de los cómics en la historia. :)
Publicar un comentario en la entrada