jueves 16 de febrero de 2012
Yo no he sido: estaba así cuando llegué
Pues nada, la pequeña Amparito sigue haciendo de las suyas... ¿a que resulta adorable, con su sonrisa y su pose inocente?
miércoles 15 de febrero de 2012
Pequeño desastre animal
Así, con un título prestado de la canción de Vetusta Morla, presentamos a la pequeña Amparo, nueva conserje del instituto donde trabaja Xaume, personaje muy querido por los lectores en la anterior etapa de este blog.
La verdad es que dibujar a Amparo es siempre una alegría. Me encanta esa pintilla de niña buena que tiene. La he considerado siempre mi Akane Tendo particular y, por supuesto, su forma de ser está basada en alguien a quien quiero mucho y que lleva la friolera de siete años y pico compartiendo la vida conmigo. Esta tira, imprevisible e inesperada, se la dedico a ella. Reconozco que soy un poco cursi, pero... es lo que hay.
La verdad es que dibujar a Amparo es siempre una alegría. Me encanta esa pintilla de niña buena que tiene. La he considerado siempre mi Akane Tendo particular y, por supuesto, su forma de ser está basada en alguien a quien quiero mucho y que lleva la friolera de siete años y pico compartiendo la vida conmigo. Esta tira, imprevisible e inesperada, se la dedico a ella. Reconozco que soy un poco cursi, pero... es lo que hay.
Cómics para clase de matemáticas
Interesante la propuesta que me envía Tomás Morón, profesor de la Escuela de cómics Joso: Mateaventuras, Recursos en forma de cómic para la asignatura de matemáticas. Desde mi punto de vista (soy profe de sociales) los encuentro fascinantes y muy recomendables.
Otra prueba más del potencial de las viñetas como recurso didáctico en el aula.
lunes 13 de febrero de 2012
Las cosas claras
Ahhh, las tiendas de cómics y su fauna variopinta (empezando por los libreros) aquí en Castellón me encanta perderme por Siragga Cómics, que este mes cumple tres años. Últimamente no me prodigo demasiado (cosas de la crisis), pero son mis alumnillos quienes se dejan caer, señal de que hay afición para rato.
En el universo de En clase no se dibuja la librería se llama Viñetrón, y la regenta el bueno de Pepe Vicio, íntimo amigo de Xaume desde que ambos cometían tropelías en el instituto, allá por el año del hambre.
En el universo de En clase no se dibuja la librería se llama Viñetrón, y la regenta el bueno de Pepe Vicio, íntimo amigo de Xaume desde que ambos cometían tropelías en el instituto, allá por el año del hambre.
Demasiada casquería
Las tiras de En clase no se dibuja suponen todo un acicate para mi actividad laboral. Disfruto dibujándolas en la sala de profesores, me encanta sentarme delante del ordenador y dalres color, colocar los bocadillos, idear nuevas maldades.
Pero lo que más me gusta es pensar en todos vosotros, los lectores. Me siento orgulloso de robaros una sonrisa. Me alegra que lo paséis bien con las estrafalarias aventuras de Xaume y compañía.
Con la que está cayendo últimamente, ya es bastante.
Pero lo que más me gusta es pensar en todos vosotros, los lectores. Me siento orgulloso de robaros una sonrisa. Me alegra que lo paséis bien con las estrafalarias aventuras de Xaume y compañía.
Con la que está cayendo últimamente, ya es bastante.
domingo 12 de febrero de 2012
Séptimo arte
Pues si amigos, descubres que eres profe cuando empiezas a poner películas en el aula... Películas que te gustan, de las que consideras importantes para tus alumnos, de las que enseñan algo... O no.
jueves 9 de febrero de 2012
Supertipos
La semana pasada llegué al IES con una camiseta del Capitán América y hubo un compañero que, en medio de las protestas educativas, se extrañó de mi devoción hacia el bueno de Steve Rogers. Evidentemente, no tenía ni la más remota idea de quien era este tipo, ni conocía su historia comiquera ni había profundizado en las particularidades del personaje. El Capi, para mi compañero, simbolizaba algo parecido a un icono mediático, similar al Tío Sam o el Águila Imperial (que por cierto, no es más que un pígaro) De hecho, supongo que las imágenes promocionales de su encarnación cinematográfica le producirían un prurito tan molesto como innecesario, disipable sólo mediante el visionado de la película. No esperen ustedes epifanías y revelaciones. Tal como habrán imaginado (y constaté ante su arqueamiento de nariz) esa situación es del todo imposible.
A estas alturas tampoco pretendo convencer a nadie sobre los parabienes del tebeo norteamericano, pero hay tanta sustancia en su discurso, tantos valores pedagógicos en el mensaje de los cómics de Superheroes que resulta imposible no hacernos eco del cambio de los tiempos. Si tradicionalmente se ha tratado de un género que ha echado para atrás a sectores recalcitrantes (de los que se regodean en la ficticia diferenciación entre alta y baja cultura), identificando sus clichés con los de una forma de ver el mundo cincelada a golpes de hamburguesa, desde que gente como Alan Moore y sus coetáneos aparecieron por el mundillo, ya nada ha vuelto a ser lo mismo. Y qué demonios: podemos aplicar el mismo rasero a algunas opus magna del género en sus etapas clásicas. Los números de Stan Lee y Jack Kirby que engarzan la montaña rusa de Los Cuatro Fantásticos, por ejemplo.
Resulta imposible plantear la Guerra Fría sin hablar sobre los superheroes Marvel, pues constituyen uno de los documentos gráficos más interesantes acerca de la sociedad de masas en dicho periodo. No deja de ser curioso, por ejemplo, que el primer número de los 4 Fantásticos apareciera a rebufo del primer viaje orbital (el protagonizado por Yuri Gagarin) No es fortuito que la misma radioactividad capaz de fundirte el cerebro y calcinar tus células (en base a un tipo de mal ante el cual no caben ni máscaras de gas ni refugios antiatómicos) convierta en superdotados a alfeñiques como Peter Parker, Matt Murdock y Bruce Banner. No es baladí que los dones recibidos encarnen, en ocasiones, una tara y una amenaza (que se lo pregunten a los X-men) Un gran poder conlleva una gran responsabilidad.
En los cómics Marvel de los años sesenta el mundo lo conforman dos o tres lugares: América, personificada en una única nación (los Estados Unidos), Latveria (que viene a ser algo parecido a la caduca y vieja Europa) y Wakanda, ficticio reino africano regentado por un monarca justo (que además es superheroe) y oculta en su subsuelo una preciada fuente de energía... a la cual nunca llegan a echar mano las multinacionales. Abundan las alusiones veladas al otro bloque, el comunista, donde vive más de la mitad de la población mundial, pero son vacías y áridas. Una mujer como Sue Richards disfruta del poder de la invisibilidad y “deja el trabajo más duro a los hombres”, pues prefiere irse de compras con La Avispa, diseñadora de moda moderna y hacendosa a la vez. Me limito a señalar la punta de un iceberg, de un landscape en forma de universo retroalimentado, pantagruélico y vertebrado en el cual, además, apenas discurre el paso del tiempo para sus protagonistas, donde muy pocas veces se muere del todo y las modas, los cambios sociales y los apuntes contemporáneos, se suceden con cadencia mensual.
Imposible agotar el género desde una perspectiva global. Hemos de acudir a las particularidades del mismo, y en este sentido, cuando hablo de superhéroes con mis alumnos les explicito una de sus características más evidentes: la apuesta por la ficción. Invito a mis chicos a buscar la picadura de una araña radioactiva que les otorgue poderes especiales. Les animo a esperar que, cuando el abusón de turno les esté machacando en el patio, aparezca Tony Stark con su armadura y les saque las castañas del fuego. Si veo a uno de ellos, tímido y superado por las circunstancias, recuerdo que incluso el pobre Peter Parker tuvo problemas de acné.
Y es aquí donde encuentro la verdadera grandeza del género, en este pequeño detalle. Más allá de sus colores llamativos y sus habilidades extraordinarias, por encima del cliché y las convenciones, lo que de verdad me gusta de los cómics de Superheroes es que, en el fondo, muy en el fondo, los protagonizan personas como nosotros. Subyace un elemento sobrecogedor en esta reflexión: deben hacer frente al día a día, deben equivocarse y hundirse, levantarse para volver a caer, aguantar el tipo ante las adversidades, plantar cara al villano de turno, pagar la hipoteca, amar a la persona equivocada, perder al ser querido, sentirse fuera de lugar. Deben superar sus fobias y sus miedos, aprender a colaborar, conocer mejor sus propias debilidades y por encima de todo, despojados ya de todos sus poderes, deben perseverar.
¿No sucede algo parecido en el aula?
A estas alturas tampoco pretendo convencer a nadie sobre los parabienes del tebeo norteamericano, pero hay tanta sustancia en su discurso, tantos valores pedagógicos en el mensaje de los cómics de Superheroes que resulta imposible no hacernos eco del cambio de los tiempos. Si tradicionalmente se ha tratado de un género que ha echado para atrás a sectores recalcitrantes (de los que se regodean en la ficticia diferenciación entre alta y baja cultura), identificando sus clichés con los de una forma de ver el mundo cincelada a golpes de hamburguesa, desde que gente como Alan Moore y sus coetáneos aparecieron por el mundillo, ya nada ha vuelto a ser lo mismo. Y qué demonios: podemos aplicar el mismo rasero a algunas opus magna del género en sus etapas clásicas. Los números de Stan Lee y Jack Kirby que engarzan la montaña rusa de Los Cuatro Fantásticos, por ejemplo.
Resulta imposible plantear la Guerra Fría sin hablar sobre los superheroes Marvel, pues constituyen uno de los documentos gráficos más interesantes acerca de la sociedad de masas en dicho periodo. No deja de ser curioso, por ejemplo, que el primer número de los 4 Fantásticos apareciera a rebufo del primer viaje orbital (el protagonizado por Yuri Gagarin) No es fortuito que la misma radioactividad capaz de fundirte el cerebro y calcinar tus células (en base a un tipo de mal ante el cual no caben ni máscaras de gas ni refugios antiatómicos) convierta en superdotados a alfeñiques como Peter Parker, Matt Murdock y Bruce Banner. No es baladí que los dones recibidos encarnen, en ocasiones, una tara y una amenaza (que se lo pregunten a los X-men) Un gran poder conlleva una gran responsabilidad.
En los cómics Marvel de los años sesenta el mundo lo conforman dos o tres lugares: América, personificada en una única nación (los Estados Unidos), Latveria (que viene a ser algo parecido a la caduca y vieja Europa) y Wakanda, ficticio reino africano regentado por un monarca justo (que además es superheroe) y oculta en su subsuelo una preciada fuente de energía... a la cual nunca llegan a echar mano las multinacionales. Abundan las alusiones veladas al otro bloque, el comunista, donde vive más de la mitad de la población mundial, pero son vacías y áridas. Una mujer como Sue Richards disfruta del poder de la invisibilidad y “deja el trabajo más duro a los hombres”, pues prefiere irse de compras con La Avispa, diseñadora de moda moderna y hacendosa a la vez. Me limito a señalar la punta de un iceberg, de un landscape en forma de universo retroalimentado, pantagruélico y vertebrado en el cual, además, apenas discurre el paso del tiempo para sus protagonistas, donde muy pocas veces se muere del todo y las modas, los cambios sociales y los apuntes contemporáneos, se suceden con cadencia mensual.
Imposible agotar el género desde una perspectiva global. Hemos de acudir a las particularidades del mismo, y en este sentido, cuando hablo de superhéroes con mis alumnos les explicito una de sus características más evidentes: la apuesta por la ficción. Invito a mis chicos a buscar la picadura de una araña radioactiva que les otorgue poderes especiales. Les animo a esperar que, cuando el abusón de turno les esté machacando en el patio, aparezca Tony Stark con su armadura y les saque las castañas del fuego. Si veo a uno de ellos, tímido y superado por las circunstancias, recuerdo que incluso el pobre Peter Parker tuvo problemas de acné.
Y es aquí donde encuentro la verdadera grandeza del género, en este pequeño detalle. Más allá de sus colores llamativos y sus habilidades extraordinarias, por encima del cliché y las convenciones, lo que de verdad me gusta de los cómics de Superheroes es que, en el fondo, muy en el fondo, los protagonizan personas como nosotros. Subyace un elemento sobrecogedor en esta reflexión: deben hacer frente al día a día, deben equivocarse y hundirse, levantarse para volver a caer, aguantar el tipo ante las adversidades, plantar cara al villano de turno, pagar la hipoteca, amar a la persona equivocada, perder al ser querido, sentirse fuera de lugar. Deben superar sus fobias y sus miedos, aprender a colaborar, conocer mejor sus propias debilidades y por encima de todo, despojados ya de todos sus poderes, deben perseverar.
¿No sucede algo parecido en el aula?
martes 7 de febrero de 2012
La hora de los valientes
Desde aquí me gustaría agradecer de todo corazón al señor Andrés Palomino la oportunidad de incorporar al Blake de mi dimensión dentro de En clase no se dibuja. Soy consciente del enorme cariño que profesa a sus personajes y prometo obrar en consecuencia con ellos.
Dicho todo esto, y como pienso que Las crónicas PSN es una serie totalmente sobrevalorada, arrojo el guante a su creador para que me devuelva el ataque. Tal como yo lo veo, ninguno de sus trasuntos de frikis aguantaría un asalto con mis muchachos, empezando por el tal Abelman y el tal Tonino, que llorarían como grupies ante Justin Bieber si se topasen con uno de mis chicos de la ESO.
¡Ahí queda eso!
Y por cierto: Kull es como Conan, pero con coletas.
Dicho todo esto, y como pienso que Las crónicas PSN es una serie totalmente sobrevalorada, arrojo el guante a su creador para que me devuelva el ataque. Tal como yo lo veo, ninguno de sus trasuntos de frikis aguantaría un asalto con mis muchachos, empezando por el tal Abelman y el tal Tonino, que llorarían como grupies ante Justin Bieber si se topasen con uno de mis chicos de la ESO.
¡Ahí queda eso!
Y por cierto: Kull es como Conan, pero con coletas.
¡Vengadores, reuníos!
Bueno, dejamos de lado las reivindicaciones por un par de tiras. Leí en un blog que la prensa yanki ha comentado acerca del último trailer de la peli de Josh Weddon algo tan maravilloso como que "hace revivir los mejores momentos de nuestra infancia". No se yo si será para tanto, pero el caso es que algunos de mis alumnos (el círculo caspa, que digo yo...) lo vio ayer.
Hoy he sido abordado en el patio dos o tres veces acerca de mi opinión, lo cual me alegra. Y por supuesto, frente los embates que afectan al mundillo educativo "ellos tienen un ejército", pero "nosotros tenemos a Hulk".
Hoy he sido abordado en el patio dos o tres veces acerca de mi opinión, lo cual me alegra. Y por supuesto, frente los embates que afectan al mundillo educativo "ellos tienen un ejército", pero "nosotros tenemos a Hulk".
viernes 3 de febrero de 2012
jueves 2 de febrero de 2012
Optimismo
En otro orden, tengo un compañero que acude al IES lleno de optimismo, almuerza unos chuscos de pan más grandes que mi brazo izquierdo y siempre le acompaña una botella de agua de las grandes, de las de litro y medio. Hoy nos hemos enterado de una mala noticia con respecto a su salud, desde aquí confiamos en que se recupere.
Seguro que lo consigue.
miércoles 1 de febrero de 2012
Malos tiempos para ser profe...
Nubes negras amenazan en el panorama educativo, la verdad. Y ante el temporal que asoma para los próximos años tenemos dos opciones: o nos encerramos en casa para amortiguar sus efectos o empezamos a reírnos de él.
martes 31 de enero de 2012
Rojo por fuera, azul por dentro...
Una de las etapas más grandes de mi vida la disfruté como becario en el Gabinete de Comunicación de la Universitat Jaume I. Aprendí mucho sobre el oficio de maquetación, sobre diseño gráfico, sobre el funcionamiento de la prensa (y la comunicación) Conocí a mucha gente interesante, y a pesar de que ha llovido un montón desde entonces, me alegra decir que hice buenos amigos.
A ellos dedico esta tira, empezando por gente como Paco Fernández, Amparo Soriano, Juansa Pérez... ¡hay tantos! Quizás un chiste tan especial pueda parecer una elección traída por los pelos, pero si algo aprendí trabajando con ellos es que innovar resulta sencillo: simplemente depende de las ganas que le eches, del punto de vista.
A ellos dedico esta tira, empezando por gente como Paco Fernández, Amparo Soriano, Juansa Pérez... ¡hay tantos! Quizás un chiste tan especial pueda parecer una elección traída por los pelos, pero si algo aprendí trabajando con ellos es que innovar resulta sencillo: simplemente depende de las ganas que le eches, del punto de vista.
domingo 29 de enero de 2012
De padres, traseros y protestas
sábado 28 de enero de 2012
¡Muertos vivientes!
Dejamos para otro día la valoración acerca de los "afortunados" estudiantes que llegan a tiempo para la primera hora de la mañana.
Recuerdo a los lectores que soy profesor de Sociales. En ocasiones les aprobaría el curso sólo por no dormirse ante la historia de Al-ándalus a eso de las nueve menos cuarto...
Recuerdo a los lectores que soy profesor de Sociales. En ocasiones les aprobaría el curso sólo por no dormirse ante la historia de Al-ándalus a eso de las nueve menos cuarto...
jueves 26 de enero de 2012
Girl power!
Segunda tira de hoy. Me gusta ir introduciendo personajes conocidos por los lectores más veteranos (cuando esto todavía se llamaba La patrulla x siempre gana), como la buena de Silvia, amiga de Xaume y Ana... y enamorada platónicamente de su gato.
Lecturas juveniles
Dejamos, por el momento, la protesta culera para adentrarnos en los insondables misterios de una tienda de cómics, regentada (como veremos más adelante) por uno de los amigos de Xaume... Dicho todo esto, comentar que, como no podía ser de otra forma, está basada en hechos reales.
miércoles 25 de enero de 2012
Lógica de viejo verde...
Pues nada, seguimos con el tema de la protesta. Y hablando de protestas: esta noche los profesores del IES El Caminàs de Castelló nos encerramos para hacer lo propio. Los fastos empezarán a las 21:00, con una concentración a las puertas seguida de una cena comunitaria y una asamblea que se prolongará hasta las 00:00 de mañana.
Si os apetece pasar, estáis todos invitados.
Si os apetece pasar, estáis todos invitados.
martes 24 de enero de 2012
Ubicación inesperada
Dedicada al amigo Celso Aragón, personajillo curioso que conocí el año pasado por Torrevieja y con el cual, al final, llegué a hacer buenas migas.
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